Los smart contracts son protocolos autoejecutables que activan acciones automáticas cuando se cumplen determinadas condiciones. En el proceso BIM, el registro de un archivo en la Blockchain puede actuar como un desencadenante contractual: por ejemplo, la aprobación de un estado de avance certificado puede activar automáticamente un pago al proveedor, reduciendo tiempos y litigios en la cadena de suministro de la construcción.